SCIFY ’08 MADRID (2 de 2)

ROGUE (EL TERRITORIO DE LA BESTIA): Un Tiburón a la australiana sustituyendo al escualo por la madre de todos los cocodrilos. Tal como uno se imagina, el bicho de marras se va jamando a todos los protagonistas (Aunque, para decepción de la sala, sobreviven muchos más de los que se esperaba) en una cuenta atrás (La isla en la que se han refugiado los protagonistas va desapareciendo según sube la marea) que funciona a medio gas. Como variación australiana de Tiburón prefiero el Razorback de Russel Mulcahi con el mega jabalí haciendo de las suyas en las estepas (aunque ese tufillo ochentero es de órdago). Eso si, qué chulos los paisajes australianos que dan ganas de ir allí de turismo. Ah, y también la recordaré porque la pantalla se desenfocaba cada dos por tres, con el consiguiente griterío en la sala.

LARS AND THE REAL GIRL: Película que sustituyó a ultima hora a Monster Slayer por problemas con la copia. Y autentica sorpresa, pero gorda, ya que uno se imaginaba por el tema (El protagonista medio autista y raro se encarga una muñeca hinchable por internet y la presenta en el pueblo como su novia) un montón de chistes groseros y un desarrollo aún mas delirante. Pero no, al final resulta una película pequeña y hermosa sobre la tolerancia. El problema es que la hora, proyección a la una de la mañana, necesitaba mas una basura de la que reírse que esta película. Aun así, yo la disfruté un montón.

AACHI & SSIPAK: Siestón gordo el que me eché con esta película de animación coreana. El principio es lo mejor: Como no hay fuentes de energía, al final echan mano de la mierda y a todo el mundo le han puesto un contador en su ano, para que nadie defraude al gobierno. Por ello los avispados de siempre se las ingenian para traficar con los contadores de ano, con los pirulíes que dan tras las cagadas y demás. Pero el resto es un delirio: Despropósitos de guión, dibujos feos, protagonistas estupidos e irritantes. Empecé a verla, me quede frito a la media hora y desperté cinco minutos antes del final. Tal como el tema de la película, una mierda.

LIKE A DRAGON: De una película de Takashi Mikee uno puede esperarse cualquier cosa: Delirios visuales, brutalidad a saco, experimentos cinematográficos irritantes… Like a Dragon se basa en un videojuego y su principio no está mal: En una misma noche diversas personas se cruzan, unos buscan dinero desaparecido, otros deciden ponerse a atracar tiendas, otros buscan a sus enemigos… Poco a poco el lió del principio se va aclarando y hay momento geniales (Como el de un masoquista que quiere que le torturen mientras le interrogan o el de un protagonista que, a punto de perder una pelea, se traga una botella entera de liquido súper picante para recuperar sus fuerzas) pero también tiene algunos momentos de charla aburrida que te tienen al borde de tirar la toalla. Final gracioso y poco más. Otra vez será, Mikee.

A L’INTERIEUR: Los carteles que puso la organización en la taquilla no decían que las imágenes PODÍAN herir la sensibilidad del espectador, sino que HERIRÍAN dicha sensibilidad. Y que si estabas embarazada, pues para qué queríamos más. Ya la había visto en Sitges y me dejó mudo la brutalidad y sangre que destilaban la pantalla. El público se lo pasó bomba con la historia de la psicópata que se cuela en la casa de la desagradable protagonista para robarle su hijo directamente desde su vientre. De lejos, una de las triunfadoras.

THE MIST: Pues el libro de Stephen King en el que se basaba me pareció una basurilla sostenida con una idea chula: Tras una tormenta, una extraña niebla se escapa de un laboratorio militar, y en dicha niebla viven unos seres con malas intenciones que sítian un supermercado repleto de carne fresca. La dirigía Frank Darabont, cuyas películas me suelen aburrir bastante, y la protagonizaba Thomas Jane, un trozo de carne con pretensiones de actor. Así que me senté a ver la peli con un ligero aire de escepticismo. Y bueno, el problema es que le falta tensión, le falta sangre, le sobran personajes y caras de susto, le sobran todos los gritos de Thomas Jane que despertaban risas en la sala y le sobran algunas chorradas de guión como el añadido de la parte final, demasiado elegiaco, cuando el final del libro es de lo que más convence. En la parte positiva hay que decir que ha sacado chicha de donde no había (La novela en su casi totalidad), que el diseño de los bichitos mola bastante, que la secuencia de la farmacia me pareció muy entretenida, que el personaje de la chalada religiosa que en el libro era risible, aquí se convierte (merced también al trabajo de Marcia Gay Harden) en algo peligroso y mas creíble; y sobre todo me moló una secuencia nueva, aunque no se saque todo el provecho de ella: Cuando cae la noche, la niebla se llena de insectos que buscan la luz, y tras dichos insectos van sus depredadores. El mejor momento de la película sin duda. Simpática sin más.

A ver qué cae el año que viene.

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