SITGES ’08 (3 de 3)

LET THE RIGHT ONE IN: Que en España supongo que se llamará igual que la novela, ya editada: Déjame Entrar. Curioso que no esperaba una mierda de esta película y resultó de lo mejorcito que vi en la sección oficial. Estamos en una Suecia congelada bajo la nieve, y un niño de once años que sufre acoso escolar. Y de pronto al edificio de al lado, pared con pared, se muda una niña extraña que no parece sentir frío y que nunca come. Su primera frase al niño es antológica: No voy a ser amiga tuya. Los momentos en los que están los niños solos son lo mejor de la película, mientras que baja ligeramente cuando entramos en el mundo de los adultos. Tratamiento hiperrealista para una historia fantástica, y con unos planos sorprendentes. Está subtitulada en pantalla, así que fijo que se estrena aquí.

PONYO: Segunda película sorpresa del festival, y autentica sorpresa porque se trata de la ultima película de Hayao Miyazaki, que ha sido vista en pocas partes del mundo. Lo curioso es que debe tener los títulos de crédito finales más cortos que he visto en mucho tiempo: Apenas dos minutos. Y es que es una película realizada por apenas ochenta personas. Así que estamos ante una película cuasi artesanal. Luego, la película, es que es más de lo mismo. Adoro el cine de Miyazaki, pero desde Chihiro no me interesa mucho, Howl’s Moving Castle me pareció normalita sin mas, y me ocurre lo mismo con esta. Tiene buenos momentos y tal, pero suena a ya vista.

THE LONG WEEKEND: O “La siesta cantada”. Vale, es cierto que la vi a las cuatro de la tarde. Y que la película es como muy calma y tal… Pero es que es un puñetero coñazo. Una pareja de pijos jilipollas se van a pasar un fin de semana a una playa desierta; ella va de estrecha y sin ganas de sexo con el tío, pero a la primera de cambio se masturba en la soledad de la tienda de campaña; el es un cretino que bebe ron a morro y se termina las cervezas de la nevera. Hay un momento en que no sabia a quien de los dos me apetecía hostiar primero. Pero bueno, como al final la palman los dos, pues me quede mas tranquilo. Supuestamente es un canto a la naturaleza y como esta devuelve el golpe a quien la maltrata. Pero a mi me importaba todo una mierda y cayeron unas cuantas cabezadas durante la proyección.

Es una pregunta que me he hecho muchas veces: Hay vida después de la Bruja de Blair. Sabia que sus directores habían realizado más películas pero no había visto ninguna. Y de pronto, seguidas, me trago un largometraje de cada uno de ellos.

SEVENTH MOON: Película de Eduardo Sánchez, rodada en video y con un cierto hacer, pero una peliculilla de sobremesa al fin y al cabo: Una pareja de chino y americana están en china pasando la luna de miel. Un conductor les lleva hacia la casa de la familia del chino. Y enresulta que es la noche en la que los hombres de la luna, tíos como muy pálidos y muy burros, van por el campo jamándose todo lo que encuentran y llevándose a los seres humanos. Persecuciones sin fin, poca tensión e interés. La cámara se mueve todo el rato y no se ve nada… Ya sabemos de quien eran todos esos primeros planos de La bruja. Muy olvidable.

THE OBJECTIVE: Daniel Myrick se lo curra y hace una película con estilo setentero bastante superior a la de su camarada. Dos días después del ataque del 11S, los satélites localizan en Afganistan unas lecturas radioactivas poco usuales. La CIA manda a uno de sus hombres para que, al mando de un grupo de militares, descubra el origen de la radioactividad. Pero en el desierto hay algo extraño, algo que hace que desaparezcan los cuerpos de los talibanes que les atacan, que se lleva a sus compañeros muertos… Hay luces en la tierra y en el suelo y cada vez van quedando menos. La realización es buena, sin tirar cohetes, e incluso algún momento está más que logrado. Mola.

JCVD: O Jean Claude Van Damme. Todo el mundo hablaba maravillas de esta película y, a pesar de perder la virginidad con las películas de Van Damme, me metí a verla y tengo que decir que me lo pase bomba. Tras un plano secuencia en el que Van Damme le da de leches a cualquier cosa que se mueva, nos enteramos de que las esta pasando canutas: Su mujer se ha divorciado de el, y su hija no quiere ni verle, su abogado le pide dinero y su representante le consigue películas de mierda. Para más inri, su siguiente proyecto se lo ha arrebatado Steven Seagal con la promesa de cortarse la coleta. Entonces entra en una Oficina de Correos y se escuchan disparos. A partir de ahí es todo un no parar. La narración va adelante y atrás. Los golpes de humor son continuos y es que es una película en estado de gracia. De nuevo estaba subtitulada en pantalla, así que se estrenará aquí. Y os digo que hay que verla para creerla.

I SELL THE DEADS: Una película escrita, dirigida y montada por el mismo tipo, que supongo que se lo habrá pasado bomba escribiéndola, dirigiéndola y montándola. Y los actores también se nota que lo pasaron bien, porque la mayoría están sobreactuados. Aun así hay que reconocerle que sabe evolucionar desde un principio calcado a Los Ladrones de Cuerpos de R.L. Stevenson (Se desarrolla en una Inglaterra victoriana) hasta un punto fantástico y delirante cuando, en sus oficios de desenterradores de cadáveres, se encuentran con zombies, vampiros e incluso, en un momento que nos dejó a todos con la boca abierta, sacan a la luz un ataúd congelado que en su interior contiene… Un extraterrestre criogenizado. El problema es su autocomplacencia, con secuencias eternas de conversaciones eternas que ellos disfrutaron rodando, pero que aburrían bastante. Aun así, ni tan mal y con un par de chistes bastante buenos.

DANCE OF THE DEAD: Mi última película del festival y una muy buena despedida. A pesar de ser las tres de la mañana, y después de haber visto un montón de películas ese día, fue comenzar la proyección y despertarme y empezar a reírme todo el rato. Homenaje a un montón de películas de zombies, con referencias a todo lo habido y por haber, no para en ningún momento. Y esa es la gracia. Uno espera que, tras la presentación de personajes y su preparación del baile de secundaria, llegaran momentos coñazos que darán lugar a un contagio progresivo y la irrupción de los zombies en el baile con la consecuente sangría. Pero no, señores, apenas quince minutos después de empezar, y con todos los protagonistas repartidos por la ciudad sin ir al baile, empiezan a aparecer los zombies y empieza la caña. Muy divertida, con un punto de “me da igual todo” que es de agradecer, y con unos chistes muy cachondos. Salí del cine a las cinco y pico de la mañana con ganas de más… Y es lo mejor que puede pasar con la ultima película que uno ve en un festival.

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Esta entrada fue publicada en 2008, Anime, Cine, Festival De Cine Fantastico de Sitges, Festivales De Cine, Zombies. Guarda el enlace permanente.

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