SITGES ’11 (2 de 3)

EMERGO

Simpática película española de fenómenos paranormales, estilo cámara Bruja De Blair pero ayudada por cámaras suplementarias instaladas en la casa donde tiene lugar la investigación. Rodada en ingles con actores americanos y españoles, Emergo es una película agradable de ver, incluso con algún susto que aunque sea esperado es resultón, gracias a su carácter asumido de película menos. El problema principal es que recuerda demasiado a otras películas vistas como “Insidious” o “The Last Exorcism” entre otras, y al capítulo “Ghostfacers” de la serie Supernatural, que a pesar de estar realizado con elementos desmitificadores y humorísticos es bastante contundente.

El problema de Emergo es que quiere explicar todo, que quiere darle un punto racional a lo que eta ocurriendo, y esto da pie a una serie de conversaciones más bien innecesarias. Aun así, bien realizada, de interpretación correcta, Emergo no es un mal añadido a la historia del fantaterror hispánico y es un paso adelante en la búsqueda de nuevas vías comerciales al cine hispano, vías que hace años se fueron cerrando por el rechazo al cine de género. En ese sentido, un aplauso a todos los que han participado en esta cinta.

VLOGGER

Bochornosa y abochornante película que invita a la vergüenza ajena y a la reflexión: Realmente es necesaria esta película? Qué quiere contar el “director” (Ricard Gras, jamás se me olvidara ese nombre)? Tan interesante era la película sobre el papel que el ministerio de cultura le dio una subvención? Utilizando la excusa de las redes sociales, con gente que se relaciona vía webcam, nos cuenta la historia de una joven sosa, cuyo hermano debe ser una eminencia de internet aunque no sabemos muy bien por qué, que va a realizar un trabajo sobre las redes sociales que, supuestamente va a ser rompedor. Del trabajo vemos un par de párrafos y no son nada del otro mundo… Pues resulta que al final se ve metida de lleno en una conspiración internetera con avatares que apenas se mueven. En fin, que no sé por qué dedico tanto espacio a esta película de mierda con actores infumables, dirección nula, supuestos efectos especiales inexistente, diseño y movimiento de avatares ridículo, historia inexistente… Tengo que reconocer que dos veces, a pesar de que su duración apenas supera la hora, me quedé dormido gracias al influjo de la película y me desperté en medio de un ronquido. A la salida, había gente que protestaba: Era una vergüenza que hubieran proyectado aquella película tan amateur, y que les deberían devolver el dinero. Suscribo esa idea y tirón de orejas a todos, desde el director de este desastre a los programadores del festival de Sitges.

EXTRATERRESTRE

Hay que reconocerle a Nacho Vigalondo su apuesta por un cine que se debería defender y permitir que se siga realizando: Cine artesanal que intenta maximizar sus elementos, cine de bajo presupuesto en los que se apuesta por un guion entretenido que haga olvidar los ceros que faltan en su presupuesto de plan de rodaje. Y el problema es que ya le ocurrió con los Cronocrímenes y le ocurre, en mayor medida, con su Extraterrestre: Sus películas son mediometrajes estirados, porque una vez se acaba la fuerza de la propuesta original, el director/guionista no sabe hacer avanzar la historia, hacerla evolucionar. El planteamiento, aunque no sea sugerente, por lo menos es un punto de vista distinto de las invasiones alienígenas: Un hombre se despierta en casa de una desconocida, en una ciudad abandonada por culpa de la aparición de unas naves extraterrestres. Luego aparecerán un vecino cotilla y el novio de la chica. La película se convierte con lógica en una comedia romántica… Perooo: Excepto el personaje principal, al que tenemos todo el rato en pantalla, el resto de los personajes son simples chistes, no nos interesan demasiado y tampoco ayudan a que la historia avance. Hay algún chiste acertado, y a veces la historia promete, pero son elementos aislados en un simple cortometraje que Nacho Vigalondo estira y estira. La sensación de que la película se acaba o está por acabar tiene lugar cada diez minutos, pero cuando eso no ocurre… Estas sensaciones de falso final acaban por agotar al más pintado. Respecto a las interpretaciones, pues decir que Raúl Cimas y Carlos Areces vuelven a sus gags de Muchachada Nui, como cada vez que les vemos en cualquier película o programa de televisión, que Michelle Jenner tiene una cara simpática pero que su capacidad de actuación es nula. Tan sólo se salvan, porque se les ve más esforzados, los actores Julián Villagrán y Miguel Noguera.

EL PARAMO

Película colombiana de un modernete que demuestra de nuevo que hay demasiada gente que insiste en contar cosas sin tener nada interesante que decir. Un grupo de soldados colombianos llegan a un cuartel que, supuestamente, ha sido atacado por terroristas. Nadie sabe lo que ha pasado allí, ni siquiera el director y el guionista, porque aunque no dejan de pasar cosas maldito el interés que despiertan, sobre todo por culpa del continuado intento del director por ser “moderno” y mostrar su visión de las cosas. Su concepto de modernidad consiste en que el desenfoque no deje ver nada, aunque recordamos que nada interesante pasa, y la cámara está continuamente en los cogotes de los protagonistas. Todos parecen iguales y todos sobreactúan tanto que yo no sabía si eran soldados profesionales o un club de asmáticos, porque director y actores cofunden tensión con hiperventilación. Hay que evitar ver esta película, no solo por la pérdida de tiempo, sino porque se debería evitar que este individuo vuelva a hacer películas. Ah, por cierto, al final mueren todos matándose entre ellos, les hago spoilers por si les dan ganas de verla.

EL CALLEJÓN

A la opera prima de Antonio Trashorras se le pueden reconocer los mismos aciertos y los mismos errores que a la película Extraterrestre de Nacho Vigalondo. Hay que aplaudir y reivindicar la búsqueda de una formula cinematográfica que, siendo barata, apueste por la imaginación y por la complicidad con el espectador. Y hay que reconocer que la historia se agota sobre si misma cuando llevamos cuarenta y cinco minutos de metraje, quedando por delante casi la mitad del metraje.

Con pocos decorados, sobre todo el callejón que da título a la película, Antonio Trashorras nos cuenta la historia de una chica joven que, harta de trabajar de doncella en un hotel, se presenta a un casting para televisión. Al mismo tiempo van teniendo lugar una serie de asesinatos de jovencitas. Esa noche, nuestra joven protagonista tiene que lavar su ropa en la lavandería 24 horas de un siniestro callejón que hay al lado de su casa. Y el problema es que no estará sola. Con su argumento de serie B puro y duro, la película empieza bien, aunque el director no sabe a qué carta de estilo visual jugar y tan pronto utiliza una nerviosa cámara en mano al estilo Von Trier, como parte la pantalla en cuadraditos para hacer más Pop y comiquera la historia, como que utiliza la cámara fija, todo ahí mezclado sin orden ni concierto.

Su planteamiento homenaje/homenaje a la fuerza, es cercano a las series de televisión de capítulos cerrados como Twilight zone o The Outer Limits, y el problema es que esta fórmula sólo funciona cuando tienes elementos que hacen avanzar la historia. La cuestión es que aquí, una vez nos ha planteado los protagonistas/antagonistas, las cosas ocurren porque el director/guionista quiere: Ahora se levanta este que parecía muerto, ahora el móvil funciona… Hay que reconocerle que hay interés en levantar la historia y por ello utiliza con inteligencia todos los elementos que hay a mano en el callejón (coche, teléfono, etc…), pero hay un momento en el que ya no hay por dónde tirar. Parte del problema viene de la (pésima) elección de los dos protagonistas: Ana de Armas tiene una capacidad interpretativa muy justita, como ya demostró en la serie “El Internado”, y le cuesta mantener la historia; así que como protagonista cuasi absoluta poco puede hacer; el partenaire colombiano, que juega a bueno/malo, tampoco aporta mucho aunque se le note más esforzado…

Por temor a que alguien se pierda durante la película, algo innecesario porque el argumento es sencillo, Antonio Trashorras nos cuenta por lo menos dos veces cada cosa importante (ojo, suena a imposición de productor que se abanica con los guiones que le caen en las manos), y cuando llegamos casi al final, el director guionista, que ya ha tirado de cámara nerviosa, pantalla partida y cámara fija cuando le ha apetecido, se lanza al vacio para contarnos algo totalmente incomprensible: El Flashback de un personaje que acaba de morir… Además lo cuenta con un estilo cercano a la película “Entrevista Con El Vampiro”… Extraño, muy extraño.

Pues como he dicho antes de Extraterrestre: Hay que apoyar este tipo de cine, pero hay que exigirle un poco más de diversión o terror… Y verosimilitud, porque los bichos, no diré qué son exactamente, hacen un ruido clavadito, clavadito al de los hombres cucarachas de Mimic… Y que yo sepa los (Anti Spoiler) no hacen ese ruido.

JUAN DE LOS MUERTOS

En el mundo está teniendo lugar un estallido zombi, estallido al que la Isla de Cuba no es ajeno. Juan, un vividor de eterna camiseta sucia, decide aprovecharse de la situación y crear un servicio de eliminación de zombis junto con su mejor amigo, otro arrastrado de la vida, un transexual y el chulo del transexual. A ellos se unen los hijos de los dos protagonistas.

Lo intenté, intenté darlo todo y abandonarme a la película, pero…

El problema número uno: El protagonista no tiene carisma, siempre parece cansado y la desganada interpretación de Alexis Díaz de Villegas hace que uno no se lo crea en ningún momento. El problema numero dos: El director guionista realmente ha hecho una película de capítulos en los que los chistes/situaciones se resuelven en apenas unos minutos y pasamos a otro capítulo sin solución de continuidad. Hay más o menos zombis según le interese al director y dichos zombis son más agresivos y rápidos o muy lentos también dependiendo del tiempo que hiciera ese día o de las ganas de los zombis. Tensión cero, acción cero, humor menos uno…  Y el humor muchas veces es peligrosamente cercano al de Santiago Segura y su Torrente… Es más, incluso tiene un chiste parecido al de “Nos hacemos unas pajillas” sustituyéndolo por una felación. Problema numero tres: No me interesa ningún personaje, sobre todo el de la hija educada en España… Mal personaje y peor actriz; el resto de los personajes tampoco me cae excesivamente bien y cuando se convierten en zombis o mueres me da lo mismo. Problema numero 4: Hay mucho chiste sobre la situación económico/político/social de Cuba que seguro que hace mucha gracia a los cubanos, pero a mí me resbalaba todo.

Y es que la película acaba y chimpúm, a otro cosa. Pues la primera película de zombis hispano-Cubana no me ha parecido nada del otro mundo, y si no se hubiera hecho nunca pues como que me daba lo mismo.

INTRUDERS

A esta película de Juan Carlos Fresnadillo le pasa, salvando las distancias, como a “Intacto”, su primera película y en menor medida a su proyecto de encargo “28 Semanas Despues”: Tiene buenas ideas, actores creibles, está rodada de una forma fantástica pero hay algo que no acaba de arrancar, no se lanza al vacio en ningún momento… Puede ser por pudor o por búsqueda de un público más general? No tengo la respuesta. La película no es mala, y la historia de ese personaje llamado Carahueca, cuya mitología podría haberse estirado un poco más para darle entidad a la historia, pues se queda coja.. Juega con los terrores infantiles, con lo que oculta en las sombras y en los armarios, y aunque tiene momentos logrados en ese punto, no acaba de dar en la diana, no hay amenaza para los protagonistas. Una vez ha terminada la película, quedan a la vista los escamoteos del director y los guionistas hacia el espectador, que obliga al espectador a “repensar” la película de cara a ordenarla cronológicamente. Las interpretaciones ajustadas, con la excepción de Daniel Bruhl que es un pan sin sal, y de la mujer de Clive Owen que sólo sirve para levantarse de la cama cuando ya ha pasado todo y por sí sola no tiene entidad… El problema del director, vuelvo al principio, es que no me consigue transmitir emociones, y una película como esta necesita de emociones que nunca llegan. Y es que Intruders juega a engañar al espectador con una historia que, bien utilizada podría haber sido hermosa, se sustenta sobre la nada y sabe a poco.

(CONTINUARÁ…)

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Esta entrada fue publicada en 2010's, 2011, Cine, Fantaterror Hispanico, Festival De Cine Fantastico de Sitges, Festivales De Cine. Guarda el enlace permanente.

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