SITGES 2012 (2 de 7)

Eduardo Sánchez, un miembro del binomio que nos ofreció The Blair Witch Project, lleva años apostando por películas de presupuesto pequeño, con historias fantásticas y pocos personajes… Y si su película anterior “Seventh Moon” era cutre y aburrida y nos decían que estaba rodada en Japón pero podría haberla rodado en el patio trasero de su casa, este Lovely Molly es otro cantar. Cierto que su imagen es cutre debido a su presupuesto más que ajustado, y que hay cierta fealdad sobrevolando el resultado final, pero también es cierto que su historia permanece en la memoria una vez ha terminado.

Molly y Tim se casan y se trasladan a la aislada casa en la que Molly y su hermana Hannah vivieron de pequeñas. Al poco, comienzan a tener lugar extraños sucesos: Alarmas que saltan, ruidos en el exterior. El trabajo de Tim le obliga a permanecer mucho tiempo fuera del lugar y Molly, sola y con antecedentes de drogadicción, comienza a tener la sensación de que algo no va bien, pero no sabe si es algo externo o algo que tiene lugar en su cabeza.

Punteada por extrañas grabaciones de video, la película va mostrándonos la degradación de Molly y una serie de descubrimientos extraños. Con acierto, Eduardo Sánchez y su guionista de confianza, Jamie Nash se dedican a ser simplemente expositivos dejando que el espectador decida en qué lado situarse: En el real con una Molly que pierde la cabeza debido a la soledad y las drogas, o en el fantástico con Molly poseída por un extraño ente. La gente que le rodea, su trabajo de limpiadora, una hermana dominante y cierto descubrimiento acerca de Tim, tampoco ayudarán mucho.

Con un final seco y desagradable pero previsible, Eduardo Sánchez aun nos reserva una gran imagen fantasmagórica que parece sacada del universo de Blair Witch y un epilogo que abre aun más posibilidades.

De factura modesta y a veces cutre, de desarrollo lento e incomodo, Lovely Molly es una película a reivindicar.

Película pequeña con un solo propósito: Contar una historia que interese y por el camino dar un par de sustos. En lo primero no acierta del todo porque básicamente es un fantasma utilizando móviles, cámaras digitales y demás para mostrar donde deben mirar los protagonistas, directamente señalándoles en plan “mira aquí, tonto”. Pero hay que reconocer que a pesar de tener cierta carestía de medios, The Pact es una película honesta en su planteamiento, al contrario que otras que hemos visto por aquí. Dos hermanas, una madre odiosa, un armario empotrado… Al principio pensé que estaba viendo otra vez Lovely Molly, pero así como Eduardo Sánchez buscaba las sombras, The Pact es una película de terror que tiene lugar a pleno día pero en el interior de una casa de plano imposible.

Aunque The Pact no pasará a la historia del cine por su originalidad, hay que reconocer que tiene unos cuantos sustos bastante logrados y un giro de guion que no me esperaba.

Eso sí, ni idea de por qué se llama The Pact.

Lo reconozco, esta película me olía francamente mal: Un técnico de sonido en los años setenta se va a trabajar en la posproducción de una película italiana de terror de bajo presupuesto. Según la sinopsis, con los sonidos y la atmosfera del lugar va mezclando realidad y fantasía. Bueno, algo de eso hay pero es lo de menos. Me olía mal, cierto, pero al final me tuvo pegado a la pantalla todo el rato.

Berberian es un autentico galimatías de película con un ritmo tan lento que te puede enfadar, en la que por un lado vemos el trabajo del técnico de sonido y sus relaciones con la gente que trabaja allí, y por otro su vida personal encarnada en una serie de cartas que le manda su madre desde Inglaterra. De pronto hay un momento en la película en la que hay una serie de elementos inconexos y ahí es donde se corre el riesgo de perder al espectador, ya que exige demasiado a cambio de una narración criptica, lo que está bien si quieres salir del cine dándole vueltas a la cabeza, o está mal si lo único que pides es que te cuenten una buena historia.

Pero independientemente de sus lecturas, de si el protagonista esta como una cabra, de si el director te ha tomado el pelo o no, Berberían merece la pena por su elemento documental, por su retrato del mundo de los sonidos, cómo van creando sonidos de acuchillamientos, destripamientos, cabezas reventando contra el suelo… Un autentico manual del cine artesanal de los años setenta.

Matthew Spurlock hace un documental sobre la mayor convención de cómics del mundo. Y es un documental muy divertido para los amantes del cómic ya que se ven los rostros de guionistas y dibujantes conocidos. Pero no hay mucho más, ya que Spurlock sólo nos muestra la cara amable a través de distintos personajes: Un vendedor de cómics  una pareja de frikis, dibujantes de cómics que quieren presentar sus trabajos en los stands… Un universo inofensivo que enseña las luces y deja a un lado las sombras. Sólo para iniciados.

Película española de material encontrado, y ya sabemos de qué va eso: Cámara continúa en mano, personajes que hablan continuamente, un primer tercio o mitad en la que queremos darle al fastforward o matar a los protagonistas. El trabajo actoral en este tipo de películas suele ser bajo. La cueva tiene todo lo dicho anteriormente, pero en cambio hay algo a su favor: Esta vez el hecho de que estén utilizando la cámara está totalmente justificado.

Cinco pendejos, tres chicos y dos chicas, se van a Mallorca a hacer excursión en un sitio donde está prohibido hacer camping: Se ríen, beben, fuman porros, follan, vomitan… Las cosas de siempre.

Y luego descubren una cueva que deciden explorar porque si. Tal vez porque estén de resaca, posiblemente porque son idiotas, se meten en la cueva sin ningún tipo de cuidado: No marcan las paredes, no dejan a uno fuera por si acaso… No, ellos se vuelven locos de entusiasmo y se internan en la cueva durante horas hablando sin parar. Y como suele ocurrir, de pronto no saben por dónde han venido y no tienen comida ni agua y las linternas no duran tanto. Así que entramos en la clásica historia de horror survival.

Si, previsible es, pero en su favor decir que tiene algún momento logrado a pesar de que todos los actores son muy malos, que la utilización de la cámara está justificada y que a veces consigue transmitir el agobio de estar completamente a oscuras en una cueva que parece interminable.

Visto lo visto en el subgénero del Found Footage, decente.

A mi es que esta película me daba cierto miedo, y no miedo del que quiero sentir cuando vengo a este festival: Un padre y un hijo se van a un lugar apartado del campo para que el hijo, que se toma todo tiempo de tranquilizantes y antidepresivos y se pasa media película con la boca abierta y cara de soso, se cure de sus males.

Pero ya la primera noche al chaval le pica una araña inmensa y llena de pelos, y el chico se emparanoia con la picadura de la araña, que va creciendo y que se lleva todo el presupuesto de maquillaje de la película. Así que aprovechando que el padre está mirando fijamente la pared porque está preocupado (lo juro) se va a hablar con una chica que le lleva a un curandero, que le saca un gusano de la picadura y le dice que le ha mordido una araña vampiro y que la única forma de curarse en dejarse picar por la misma araña, pero como el chaval la ha matado por una araña de la misma especie. Y para ello tiene que irse a lo alto de las montañas donde anidan las puñeteras arañas vampiros. Si hubieran anidado en el pueblo nos hubiéramos librado de todo lo que viene después, porque La Araña Vampiro es una película encantada de conocerse y alarga las situaciones todo lo que puede y un poco más allá. Así que para ayudar al niño bobo, apuntan a un alcohólico barbudo que a mitad de camino pierde todo su alcohol y comienza a tener el síndrome de abstinencia y el delirium tremens: Vaya dos, el bobo y el del delirium tremens… Durante el resto de la película les tenemos yendo de un lado para otro y al final, cuando al chaval está muriendo, consiguen que le pique una araña en el ojo, con lo cual se queda medio ciego pero a él no le importa porque la película va de eso: El chico era ciego ante el mundo que le rodeaba y gracias a la picadura de la araña consigue ver el mundo con claridad.

Entiendo que el director quería hacer una de esas película fantástico/ecologistas del cine australiano de los setenta y ochenta como The Last Wave, The Long Weekend y demás, pero no consigue ese nivel de abstracción y le sale una película tremendamente aburrida.

Vale, empieza esta peli de anime, y de pronto aparece un bicho mutante que se come a la gente en un metro, y luego llega una chica con katana que se lo carga, y aparecen unos malos que la persiguen y unos Buenos que la salvan, y la chica en plan dura y autista como Blade en Blade III… A la media hora yo ya no me enteraba de nada entre explicaciones y recontraexplicaciones y es que como no me leí los mangas, ni jugué al videojuego ni vi las películas anteriores, uno se pierde y sólo le queda ver a gente hablando y dándose de mamporros. Animación correcta sin grandes logros y poco más.

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