¿Por qué, señor, por qué?

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Tras la muerte de un asesino en serie, una caja con pequeñas muñecas cae en las manos de una niña. Este será el principio de una serie de terribles asesinatos.

¿Podría haber salido una buena película con el argumento de Worry Dolls? Puede que no una buena película pero si un producto sin prejuicios que resultara entretenido. Incluso con esa moda retrochentera podría haberse jugado al directo a video y muchos de sus defectos se perdonarían…

No engaño a nadie, jamás podría salir algo decente con el guion de Worry Dolls, es caprichoso ya desde lo descabellado de su propuesta: un policía tiene las posesiones de un asesino en serie y su hija coge la dichosa cajita, con ella hace unas pulseras horrendas que la gente compra encantada… Y nuestro amigo policía no se da cuenta hasta que ya han ocurrido unos cuantos asesinatos.

Muchos defectos, ninguna virtud. Ya desde el protagonista, Christopher Wiehl, productor y coguionista además, que tiene el carisma de una patata, no hay ni un solo personaje que interese lo más mínimo. Lo único destacable, que vuela a años luz de la cinta, es la banda sonora de Holly Amber Church.

Mala, muy mala, las Worry Dolls  supuestamente quitan las penas, pero esta Worry Dolls lo único que me ha quitado es hora y media de mi vida.

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A lo largo de los años, tras horribles crímenes o muertes, alguien se ha estado llevando, literalmente, los lugares donde tuvieron lugar los terribles hechos. Una joven periodista seguirá la historia hasta un pequeño pueblo donde no hay una sola persona con la cabeza en su sitio.

Me da rabia, y mucha, porque la historia que hay detrás de Abattoir me resulta muy interesante: leyendas urbanas, historias que se cuentan en susurros… Pero la cinta de Darren Lynn Bousman es un despropósito de principio a fin. El guion de Christopher Monfette hace mover la historia a base de golpes sobre la mesa, sus giros argumentales son como una veleta al viento en medio de un tornado: da vueltas aleatoriamente.

Abattoir no es larga, (1:49), pero se hace eterna con una narración descuidada, unos diálogos que dan vergüenza ajena (es que algunos dan ganas de apuntárselos para no olvidarlos jamás), unas interpretaciones terribles en las que Joe Anderson se lleva la palma por sobreactuación, ver en lo que ha quedado Michael Pare, pensar en que Lyn Shaye debería cambiar si o si de representante.

Y vuelvo a decir lo mismo: hay elementos que podrían ser muy interesantes en Abattoir, pero el interés de la película es nulo.

Me pregunto yo, y lo dejo ahí: ¿Christopher Monfette ha visto Messiah Of Evil y Dead &Buried?

 

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Esta entrada fue publicada en 2016, Cine, Festival De Cine Fantastico de Sitges, Festivales De Cine, Sesión Continua y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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