FANT 2017 (6 de 8)

En el jardin de una lujosa casa, dos parejas se reúnen a cenar. Una llamada a la puerta acaba con lo que parecía ser una tensa celebración encubierta; cuando el quinto invitado se siente a la mesa, los secretos saldrán a la luz.

Martín Rosete, con guión de Josep Ciutat, nos presenta una intriga producida en estadounidense.

Money, bien podría ser una obra de teatro ya que se desarrolla en pocos escenarios y apuesta todo al buen hacer de los interpretes, cuyo nivel se mueve entre bien y correcto. Entre todos, destaca Jaime Bamber con el papel más agradecido, su presencia desde el primer plano en el que aparece, eclipsa a sus compañeros y hace gravitar la cámara en torno a él.

Money tiene ritmo, los diálogos son ágiles y su duración se pasa volando, pero una realización apenas sin riesgo, y un final algo previsible no la hace distinguirse de cintas parecidas; ese es su mayor problema: la falta de identidad propia.

Adrián es un actor famoso en cuya casa ocurren extraños sucesos. Sus amigos se lo toman a broma, desconocen que hay algo oscuro alrededor de Adrián, algo que no es de este mundo y no se parará hasta conseguir su objetivo.

Luces y sombras en la cinta de Marcos Cabotá, película de Found Footage ya que se reconstruyen los sucesos a través de vídeos encontrados en los móviles de los desaparecidos. La cinta respeta las reglas, que ya se están volviendo demasiado rígidas, de carreras, gritos, apariciones/desapariciones fuera de campo… En ese sentido cumple sin problemas. El otro acierto es utilizar a una serie de famosos, como son Alex González, Adrián Lastra y Esteban Piñero que tienen amistad en la vida real y son capaces de trasmitirlo en sus interacciones.

Pero las sombras llegan porque es una cinta irregular, con momentos interesantes que se mezclan con otros prescindibles y, sobre todo, cuando la cinta abandona la ciudad y se instala en una casa aislada cerca de una playa; a partir de aquí hay demasiados lugares comunes y la trama avanza a trompicones, de forma caprichosa.

Se ha criticado que siendo una cinta de Found Footage incluya música para acompañar los momentos de tensión; pero creo que es tiempo de que este género abandone el estancamiento en que ha caído e introduzca nuevos lenguajes. Al fin y al cabo, el cine no es sino un idioma en el que se buscan nuevos horizontes que explorar.

En 1994, El Día de la bestia no solo fue el espaldarazo para Alex De La Iglesia, sino que abrió de nuevo las puertas al fantaterror hispánico.

Documental dirigido a cuatro manos por Diego López y David Pizarro que cuenta el antes/durante/después del rodaje de la película El Día de La bestia.

Su camino es la nostalgia y ello se nota en el mimo que los realizadores ponen en las entrevistas, anécdotas y material gráfico. Entretenido y bien realizado, Herederos de la Bestia se ve con agrado pero deja una extraña sensación: Pizarro y López defienden, con acierto, que hasta el estreno de El Día de La bestia, el fantaterror hispánico era un genero maltratado que llevaba años agonizando y hubiera muerto en breve, pero hay que reconocer que no generó esa ola de copias, imitaciones, explotation u homenajes que debieran haber apuntalado el género en España.

Por ejemplo, Bad Taste de Peter Jackson abrió la caja de Pandora al cine de terror/gore en las antípodas de España.

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