This Beautiful Remainder

Bella Brown es un desastre absoluto, siempre llega tarde a su trabajo de bibliotecaria, todo debe estar en orden a pesar de que su jardín privado es una jungla impenetrable. El encuentro con su vecino y las desavenencias que surgen entre ambos, cambiarán la vida de Bella para siempre.

Estoy a favor y en contra de este tipo de películas. A favor porque estas historias con aire de cuento y repleta de luces y bondades, se ven con una sonrisa en la cara y no todo debe ser dramático sino que, a veces, se necesita un poco de azúcar más en el café. En contra porque a veces, como en This Beautiful fantastic, la búsqueda de la belleza y el apelar a los buenos sentimientos con personajes positivos, puede resultar artificioso e impostado.

La cinta escrita y dirigida por Simon Aboud empieza como un tren de alta velocidad, la presentación del personaje principal y los secundarios estrambóticos, la situación de conflicto y la “némesis”, el contrarreloj y el aire de cuento infantil… Aboud lo borda con elegancia, ritmo y, sobre todo, lo hace creíble. Pero tras esta primera media hora, This Beautiful… mezcla aciertos y errores, los aciertos vienen de los personajes y su casting (Jessica Brown Findlay además de guapa es encantadora y, para mí el descubrimiento, Andrew Scott resulta entrañable y evita la sobreactuación de su Moriarty en Sherlock), pero los errores surgen cuando Simon Aboud hace avanzar la historia a su capricho, cambia de narrador y punto de vista a su antojo, y esta sensación traspasa la pantalla. Pero, aun así, This Beautiful… es una película blanca destinada a la familia, y ahí acierta.

Un extraño accidente, que involucra a una mujer negra y una maleta, deja a Tom amnésico. Tras recibir una misteriosa y cuantiosa indemnización, Tom decide utilizar el dinero para encontrar respuestas a las visiones que le acompañan… A veces, las respuestas pueden traer preguntas incomodas.

Remainder es fría, caprichosa, arriesgada, incomoda a veces, su ritmo es lento, el puzzle es complicado… Pero a cambio es una película que, a poco que uno entre en el juego, resulta fascinante, un galimatías que se enreda sobre sí mismo y que, en vez de responder preguntas, plantea muchas incógnitas. Para gente como yo, que presume de adelantarse a la trama, la película de Omer Fast resulta un bofetón al ego más que necesario, ya que si una palabra la define es “imprevisible”.

Una muy grata sorpresa y recomendación.

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Esta entrada fue publicada en 2016, Cine, Festival De Cine Fantastico de Sitges, Festivales De Cine, Sesión Continua y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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