Sitges 2018. 04

Christensen, Turo, Rankinen y Jynkky forman un grupo de heavy metal que sobrelleva la vida en la Finlandia rural. La posibilidad de dar un concierto en Noruega hará cambiar sus vidas.

Puede que no entienda el humor finlandes o, más problable, puede que Hevy Reissu (Aka Heavy Trip de Juuso Laatio y Jukka Vidgrem que no tenga gracia porque Lovemilla de Teemu Nikki también es finlandesa y resultaba graciosa. Me importan poco las desventuras de los personajes, sobre todo porque el protagonista principal no tiene entidad más allá de llevar pelo largo y caminar como si tuviera el mundo sobre los hombros. Visualmente es pobre, incluso parece que está ambientada en los ochenta hasta que, sorpresivamente, aparece un móvil y es cuando descubres que la cinta se desarrolla en nuestro tiempo.

Hevy Reissu se anima en su última media hora, más de un espectador habrá tirado la toalla por el camino, y aunque aparecen los FX y algún plano merece la pena aunque sigue careciendo de garra… La pregunta es ¿Fue planteado así desde el principio o es un corto alargado?

La familia ha hecho un largo viaje hasta esa cabaña. Tras el encuentro en el bosque de una mujer inconsciente, empieza una lucha por la supervivencia.

Dead Night es una cinta curiosa, la opera prima del productor Brad Baruh a veces parece un video casero y otras veces su imagen es cuidada e incluso hay planos que sorprenden, lo mismo puede decirse del nivel interpretativo ya que encontramos actores bastante malos (A J Bowen gana por goleada) y otros que cumplen de sobra, destacando Bea Grant y, por encima de todos, Barbara Crampton en el mejor papel que ha tenido desde su comeback en We Are Stille Here.

Pero todo el mérito se encuentra en la historia y guión de Irving Walker. Aunque hay cintas que, a pesar de su escasa duración, se hacen eternas, Dead Night es frenética: tras un prólogo intrigante, se mete en la historia y, como se desarrolla en pocas horas, prescinde de la presentación de personajes para ir directa al grano; su estructura espacio temporal salta de un lado a otro y esta ruptura deja al espectador con ganas de saber qué está ocurriendo hasta un final que responde a las preguntas de forma más que satisfactoria.

Muy influenciada por la serie American Horror Story de Ryan Murphy y Brad Falchuk, Dead Night es una cinta reivindicable gracias a que se sabe pequeña y utiliza los medios a su disposición para entretener al espectador.

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